La trazabilidad de los productos pesqueros es el proceso que permite seguir el recorrido del pescado desde su origen hasta el consumidor final. Permite conocer en todo momento dónde, cuándo, cómo y por quién fue capturado un producto, así como las etapas que ha recorrido durante su transformación, transporte y comercialización.

Gracias a la trazabilidad se puede garantizar la seguridad alimentaria, el cumplimiento de las normativas pesqueras, la sostenibilidad de los recursos marinos y ofrecer transparencia al consumidor. Además, esta información también permite combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

La trazabilidad no solo protege al medio marino y a quienes trabajan en el sector pesquero, sino que también fortalece la confianza de los consumidores en lo que llega a su mesa.

El etiquetado es la herramienta principal para conocer la trazabilidad de los productos pesqueros.

Cada lote de producto debe ir acompañado de datos clave como la especie, la zona de captura, el arte de pesca utilizado, la fecha de desembarco o el nombre del buque. Estos datos se registran en cada etapa de la cadena y están disponibles para inspecciones, controles y para consulta del consumidor.

La clave para elegir pescado y cefalópodos de calidad comienza por leer las etiquetas. Como consumidores, debemos prestar especial atención a los siguientes datos presentes en el etiquetado:

  • Especie: Nombre comercial y científico para evitar confusiones entre especies.
  • Método de producción: ¿Es salvaje o de acuicultura?
  • Zona de captura o país de origen: Te indica su procedencia.
  • Método de pesca: arrastre, cerco, volanta…
  • Fecha de captura o envasado: Garantiza frescura y calidad.
  • Forma de presentación: Entero, fileteado, congelado, etc.

Para más información sobre la trazabilidad de los productos pesqueros de ANACEF, visita nuestra sección web: https://anacef.com/bitacuriosidades